Luego de la caída de una de las cruces que rematan las torres de la Basílica en el año 2000, se retiró la otra por precaución. Las nuevas cruces fueron realizadas por más de 60 obreros del Astillero Rio Santiago que donaron 15000 horas de trabajo, destacándose el carpintero Walter Cabrera y el orfebre José Ponicio.